De los robo-abogados a la semana de cuatro días

Las tendencias que traerá la IA en 2019 según Futurscoping de NESTA

La inteligencia artificial es, probablemente, la tecnología que más va a transformar el futuro cercano. Algunos de esos cambios ya pueden empezar a verse, con ejemplos como la automatización de los procesos industriales, el uso de algoritmos para tomar decisiones o los asistentes virtuales. Aún así, todavía es muy difícil prever el impacto real que tendrá en nuestras vidas cotidianas.

Tal y como recoge el Top Ten de predicciones elaborado por la fundación de innovación británica Nesta, la inteligencia artificial está presente en muchos más aspectos de lo que pensamos. Decide qué anuncios vemos, qué leemos e incluso qué compramos. Pero también se extiende al mundo offline y, cada vez más, es un robot el que decide si una empresa va a contratarte o si el banco debe concederte un crédito.

Estas decisiones se toman de manera automatizada en base a algoritmos, sin que haya estructuras reguladoras sociales o legales que permitan compensar sus efectos negativos. Esto puede dar lugar a que se intensifiquen y perpetúen discriminaciones -en el acceso a un empleo o un seguro médico, por ejemplo- o que se amplifiquen mensajes de contenido racista o sexista en las redes. Estamos empezando a ser conscientes de ello y, según Nesta, a lo largo de 2019 van a emerger movimientos ciudadanos que demandarán más transparencia y regulación acerca de cómo se están tomando estas decisiones.

La IA ya se usa para revisar contratos, con mejores resultados frente a los humanos.

Asesoría low cost gracias a robots

El próximo sector que se verá transformado por la inteligencia artificial es el jurídico, o al menos es lo que prevé el equipo de Futurescoping de Nesta. Hasta ahora, estas tecnologías se han utilizado para agilizar procesos, como la revisión de contratos, pero la IA ofrece posibilidades que van mucho más allá, hacia los servicios legales automatizados. Esto significa que en un futuro cercano, no hará falta acudir a un bufete de abogados para denunciar un impago, un servicio mal prestado o una discriminación laboral, bastará con usar una aplicación móvil para realizar todo el proceso. Ya existen ejemplos que apuntan hacia ese futuro de robots-abogado, como la aplicación DoNotPay, que ofrece asesoramiento para reclamaciones, o HelpSelfLegal, un servicio que automatiza tareas legales sencillas.

Otro de los aspectos que podría cambiar en breve gracias a estas tecnologías es el sistema de evaluación educativa. El desarrollo de herramientas de educación adaptativa basadas en IA está avanzando rápidamente y ya existen plataformas que utilizan algoritmos para ofrecer itinerarios educativos personalizados, en función del nivel y habilidades de cada estudiante. Por ello, no es descabellado pensar que, en un futuro cercano, sistemas basados en inteligencia artificial sean los encargados de evaluar de manera continua el avance del alumnado, eliminando los exámenes.

Los avances en el procesado de lenguaje natural hacen que IA pueda analizar contenido, estructura y estilo en un trabajo.

La reinvención de la semana laboral

Aunque si algo preocupa a nivel social en relación al avance de los robots es la automatización del trabajo. La IA está mostrando una amplia capacidad para realizar labores que van mucho más allá de las tareas repetitivas, incluyendo también la toma de decisiones complejas. Aún es difícil saber el impacto que supondrá en el mercado laboral, puesto que según algunos estudios, la IA puede generar tantos empleos como los que destruya.

En todo caso, está claro que transformará el ecosistema del empleo, tanto los perfiles profesionales como las estructuras de las empresas y su relación con las personas trabajadoras. 2019 puede ser el año en que abandonemos la idea de semana laboral de lunes a viernes y 40 horas semanales, que de hecho cada vez encaja menos con la realidad, y avancemos hacia semanas más cortas u horarios reducidos.

Tal y como recoge el equipo de Futurescoping, esto puede conllevar aspectos positivos: mayor flexibilidad para conciliar vida profesional y personal, tiempo para el voluntariado, los cuidados o proyectos creativos… Pero también existe el riesgo de que este nuevo escenario solo beneficie a quienes están en lo más alto de la estructura social y aboque a una parte amplia de la sociedad al pluriempleo y la precariedad. El avance hacia un futuro u otro dependerá de cómo se encajen los derechos laborales en este escenario de automatización del empleo.